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El barco ebrio

EL DERRAMAMIENTO DE SANGRE EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO

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Franco B desfila desnudo y sangrando en una pasarela.

Por Ernesto Zavala

Algunos, incluso gente inteligente,

 dicen que la violencia puede ser hermosa.

No puedo entenderlo porque la belleza

se produce en ciertos momentos,

y para mí esos momentos

 jamás son violentos.

Andy Warhol

Para hablar de una de las propuestas más arriesgadas -porque uno es quien se arriesga a ella-  en el arte contemporáneo, la de Franko B, habrá que decir algunas cosas previas.

Durante años de convivencia con el apoderado legal de una de las familias más ricas e importantes de México -dedicada a la construcción y con una importante colección de piezas de arte- escuché opiniones muy pobres sobre el arte. A tal grado que me referiré a estas en un modo retórico,  al inicio y al final del texto, pero definitivamente leyendo en ellas  un síntoma de lo que ocurre en el arte en México ¿Cómo puede tener  un contador “hombre de mundo” tal poder adquisitivo y tan corto entendimiento por la cultura? Esto es una muestra de la grave crisis humana del siglo XXI un problema estructural que además redefine la idea de valor en una obra de arte, no sólo como valor financiero porque simultáneamente el arte está ahí pero es (des)preciado como tal. Hay una discapacidad que impide su aprecio dado que se vive una relación  instrumental con él.  El arte sin embargo sigue redefiniendo la realidad, quizá más que en cualquier otra época, más que el dinero, y emplea para ello formas impactantes. Circunstancias extremas requieren medidas extremas.

En ese sentido Franko B dirige una batalla singular en el arte contemporáneo.

Franko B, nació en 1960 en Italia y desde hace muchos años está radicado en el Reino Unido. La obra de Franco B tiene que ver con el derramamiento de sangre.

El inicio del siglo XXI tiene una vasta herencia de sangre que, apenas para su segunda década, podríamos decir que sigue incrementándose. Como si la sangre tuviera un valor monetario pero que se estuviera a la vez reinvirtiendo  –paradójicamente– para perder su valor. La sangre no sólo está presente como parte de  la violencia real de los eventos armados, enfrentamientos o delincuencia. En la televisión de entretenimiento hay tanta sangre como si hubiera una proporción directa entre su realidad y la sangre derramada: Box, series de televisión sobre hospitales o policías, históricas y una altísima cantidad de las películas.

La sangre derramada  por otros tiene efectos más allá de la conciencia, es portadora de mensajes. Pero, en otro modo de inversión, una no económica ¿qué sucede cuando la sangre que se derrama no es la de otro sino la propia? En la propuesta artística de Franco B es  el derramamiento de la sangre propia la huella indeleble de la experiencia estética ¿cómo emplea la sangre en el arte?

Franco B tiene obra variada pero sus piezas más impactantes son performances, en los que él interviene de diversas maneras y en un modo escandaloso pero también preciso y metódico: derrama la propia  sangre sobre el escenario. Si bien no son fáciles para su observación, debe ser dicho que más violencia hemos visto ya en otras ocasiones en las pantallas. Lo que justamente da a estos performances parte de sus cualidades: ante todo son un espectáculo que ocurre en la pantalla. Antes todavía de hablar directamente de la propuesta habría que apreciar esa “delicada envoltura” en la que ocurre todo: la pantalla. Ahí se pueden abrir ya  líneas de lectura sobre la realidad/ficción de los acontecimientos  o la naturaleza salvaje de lo mediático, entre otras. También hay actividades en las que la sangre es intencional o no, o un símbolo, como  en la iconografía religiosa pero ¿Qué da la sangre al arte?

Sigamos de largo rumbo a la propuesta de Franco B: el arte tiene esa capacidad incomprensible y fascinante que reta la interpretación. El valor aquí sin embargo -volviendo a la paradoja- tanto de la sangre como de la obra de arte y especialmente su combinación es algo indefinido. Definitivamente tiene valor, económico y como propuesta artística, pero como señala Robert Hughes “Cuando el arte está tan atado al mercado, algo se pierde. Eso pasó cuando la Monalisa fue a Norte América, la pintura se fue del Louvre pero dejó atrás su significado”. El mercado puede dar precios a las obras pero no definir su valor y esa es una cualidad del arte –en un sentido amplio–  también aplicable a la economía: cambiar los valores

Franko B en México “Aktion 398”

La huella de su Mano

“¿Por qué no mandaron una copia

De la Monalisa? Nadie lo habría notado”

Andy Warhol

Aktion 398. En la VII Muestra Internacional de Performance en Ex Teresa Arte Actual se presentó Franko B en México, el viernes 23 de octubre de 1998. Un performance que tuvo una duración de 10 horas -incluyendo los descansos- llevado a cabo en la Pequeña Capilla. Había una persona a la entrada que permitía el acceso a ella donde se podía convivir por dos minutos a solas con Franko B mientras él estaba completamente  desnudo, pintado de blanco, con un collar médico y una herida que lentamente sangraba. Sangre real, sin la mediación de una pantalla de cine o televisión. El líquido caliente y retador.

El templo Ex Teresa incluyó a Franko B entre sus muros. Después de haber visto el video de su participación, recorrí yo mismo la capilla y observé una mancha en la pared que hoy sigue ahí como si la hubiera hecho para tal fin. El espacio en el que se llevó a cabo el performance es realmente pequeño y está muy cargado de intensidades, desde humedad y desgaste de los siglos hasta esa vibración invisible para muchos: la psicoesfera del arte. Observé la huella en la pared con detenimiento y curiosidad  ¿Tenía 16 años ahí, la huella de la mano de Franko B en color de sangre seca, antigua y deslavada? Parece como si la hubiera acariciado, más que si se hubiera apoyado en ella para no caer ¿Cómo saberlo?

Me senté un rato a observar el área desde el mismo punto en que vi a Franko B en el video, el tiempo pasa diferente en esa capilla en ruinas. En el video él parecía parte de una iconografía, estaba integrado al espacio y yo estaba completa e infinitamente fuera de él. En el performance logró atravesar esa barrera de los objetos y se integró a ellos: la marca en la pared sin duda es una evidencia.  México es una cultura con una veneración polifacética por la sangre, mestizaje de herencia prehispánica y catolicismo. El performance de Franko B que ocurrió en el centro del país -literalmente pues fue en el cuadro central- expuso algo universal. Entre el Templo Mayor y la Catedral Metropolitana ocurrió Aktion 398 en Licenciado Verdad 8, Centro Histórico, en Ex Teresa Arte Actual.

I´m not your Babe

I´m not your Babe es un performance anterior de Franko B que tiene varias partes; La primera y segunda llevaron a cabo apenas dos años antes de su visita al Ex Teresa, en el Institute of Contemporary Arts ICA en Londres durante mayo de 1996. Ahí se expuso por primera vez el argumento de sus performances: la puesta en escena del propio desangramiento. El uso de su propio cuerpo llevado al límite mediante el entrecruzamiento del performance y la propia sangre derramada. Considero que, más allá de “hacer de su cuerpo un lienzo vivo”, como lo señala una publicación inglesa, la propuesta va más allá del lienzo teatralizando la experiencia estética, lo performático es más cercano a la instalación que al lienzo.

Como un salto de la tradición de sangre de la tragedia de Shakespeare a la tragedia del arte contemporáneo inglés. I´m not your Babe tiene el impacto del esfuerzo de su puesta en escena haciendo una especie de sacrificio ritual. La combinación explosiva de los colores blanco/rojo, el dramatismo de desangrarse de pie y luego caer para continuar sangrando de rodillas. El extracto de la segunda parte donde después del performance de sangre el cuerpo de Franko B yace inmóvil boca abajo mientras tres hombres asépticamente uniformados entran al escenario para amarrar sus pies y luego colgarlo con la cabeza abajo es un instante en el que se ve a Franko B, más que frágil: inerte y vuelto carne oscilando frente a nosotros; la ironía del título –como telón– se hace evidente.  

I Miss You

Años después, en el 2000, esa fragilidad combinada con un toque de ironía se invierte y lleva a cabo I Miss You,  propuesta con la que lleva su argumento de sangre a la Moda. Consciente de que atrajo a los medios realizó una pasarela por la que camina desnudo y pintado de blanco con las venas abiertas. En el video las cámaras de los asistentes apuntan y disparan hacia él, envolviendo al público en el performance y obligándolos a participar en una parodia del glamour de un desfile de modas.

El camino blanco va quedando goteado por la sangre pero las miradas están pendientes de la desnudez de Franko B, la sangre en la pasarela es como invisible. Da vueltas una y otra vez mientras la expectación se va transformando, los flashes siguen pero cada vez más distantes, Franko B se contonea un poco y luego se lleva los brazos al pecho como recordándoles que miren la sangre y sigue su camino de pasarela. Parece que todos -excepto él- hubiesen olvidado que se está desangrando ¿Las cámaras esperaban que se desplomara de pronto? El ambiente de la pasarela se transforma y Franko B sale de escena.

La potencia de este performance es notoriamente distinta, inclusive podría ser una antítesis en la que la sangre es el elemento que conduce hacia ese otro polo de lo humano. Aquí la tragedia es de otra naturaleza, es más bien fársica, una comedia de sangre. El escenario: una pasarela, los fotógrafos ávidos, el blanco elegante y sutil, la voluptuosidad del desnudo de Franko B dan el resultado inesperado: cambian los sentidos y la apreciación del mundo del arte y la moda por un instante.

La Sangre en el Arte Contemporáneo

“No words really are

necessary or enough”

Franko B      

La sangre y el dinero pueden nublar el pensamiento en la vida diaria ¿Y en el contexto del arte? Como emociones son complejas de dirigir pues tienen una codificación preestablecida en la moral y en la vida cotidiana. La sangre -por ejemplo- es imposible de manejar en un estado bruto, requiere una distancia y elementos que la complementen,  esto ocurre tanto en la liturgia como en las películas de acción. La sangre tiene la cualidad, como fluido vital de transportar, llevar a otro lado la vida.

En la vida cotidiana existen lugares específicos para la sangre y aunque en el arte hay mucha sangre en obras de otras épocas, en el arte no había sangre literalmente. Ahí hay un acierto de Franko B respecto al impacto de su propuesta y el manejo de los materiales que si bien no es el único, especialmente en el performance, definitivamente alcanza un lugar innovador y destacado.

 El valor económico está en un entramado de relaciones productivas, el alcance de una idea llevada a cabo en la transformación del mundo o en la visión que tenemos de él. El dinero tampoco tiene esa realidad en bruto, requiere de su transformación en objetos o un valor simbólico. El valor de la propuesta de Franko B está en un círculo lejano y casi inaccesible que está en desarrollo, se sitúa frente a públicos especializados. Aunque estuvo en México no es conocido si bien él mismo incluye este punto en su propia página de presentación. Su obra sin embargo cobró otro valor al realizarse aquí.  El valor que adquiere el arte en México es algo sui generis y generalmente subestimado.  

Volvamos a mi anécdota de vida del principio. Años atrás conviví con las “altas esferas” económicas de México. Tengo recuerdos variados. Era una experiencia frente al dinero que en ocasiones era tan escalofriante como ver a Franko B. Saliendo de la oficina era acompañante de un rico contador a las carreras de caballos para terminar en la madrugada, cerca de las tres de la mañana, con cuentas de cinco mil dólares. Ahora  recuerdo a aquel hombre que tenía el físico de Franko B sólo que sin tatuajes. Me pedía que buscara los caballos con joquetas para apostarles mientras yo pensaba en el cuadro de John Collier de Lady Godiva  -quizá la escena más tierna y orgullosa de la sangrienta edad media- la encantadora Dama Inglesa a Caballo.   

Una noche sin embargo recibí una llamada de urgencia a su casa y lo vi: postrado en el suelo en un charco de sangre y alrededor lo miraban sus familiares inmóviles; más tarde llegó gente de la oficina que ofrecían “soluciones costosas” y luego guardaespaldas. En cierto modo nadie estaba ahí. Yo sabía que él no estaba muerto -arreglé las cosas como el hijo de un cirujano- algo insensible también. A la mañana siguiente pasé por él y volvió la rutina de la oficina: sin explicaciones, preguntas  o agradecimientos.

Algo así ocurre con Franko B: sé que no está muerto. Limpio las escenas escandalosas de sus performances en mi mente en la que queda una huella como la que dejó en la pared del Ex Teresa. No hay una solución costosa a la incógnita estética de Franko B, eso sería como no estar ahí. Pero valdría la pena preguntarse antes ¿Por qué estar ahí? No todos son invitados a esa mesa de platillos  exóticos -con el alivio de la gran mayoría- sin embargo, para “los que hemos escogido el caballete y no el caballo” paradoja que plantea el arte contemporáneo, es imprescindible la propuesta de Franko B. Si aceptas, da like a este texto para dejar la huella de tu paso y observa el video. Si no, nada ocurrirá tampoco. La sangre está de cualquier manera en todas partes.

http://vimeo.com/2456372

Julio 2014

1 Comment

  1. Ernesto Zavala

    enero 24, 2015 at 10:23 pm

    Nueva exposicion de Franco B en UK! En Febrero
    https://www.facebook.com/events/341419539398499/?ref=22

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